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Analítica
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Una vez más, la Fundación Siglo de Oro y un reparto de creadores españoles versados en teatro barroco se reúnen para dar a conocer la grandeza de nuestros textos áureos. Funciones con disponibilidad accesible:
Para personas con discapacidad auditiva y personas con discapacidad visual.
Don Gil de las calzas verdes es un clásico del Siglo de Oro español que sigue resonando con fuerza en nuestro tiempo.
Y es que esta obra, escrita en el siglo XVII, es mucho más que una comedia de enredos; es una celebración del ingenio y el poder femenino, valores que hoy, más que nunca, necesitamos reconocer y reivindicar en escena.
Nunca creí posible hacer una dramaturgia digerible sobre El Cid.
Cuando te enfrentas a su historia —el Cantar de mío Cid, Sidi, Las mocedades del Cid— lo único que piensas es: esto es imposible. No solo es épico; es inabarcable. ¿Cómo cuento todo esto yo solo?
La clave apareció cuando dejé de buscar cómo contarlo y empecé a buscar quién me lo podía contar.
El perro del hortelano es una historia de sangre azul, de erotismo y privilegios, los que ostentaba la aristocracia a comienzos del siglo XVII, escrita en 1613 por el gran autor teatral Lope de Vega.
¿Es el hecho de haber nacido mujer un impedimento para desempeñar determinados trabajos? ¿Qué sucede cuando una mujer es la mejor espadachina del reino? ¿Podría acontecer lo mismo en la actualidad?"
Candidato a los Premios MAX como Mejor Actor
Un secreto nunca antes revelado irrumpe en escena: un texto perdido que no nos lleva a La Celestina, sino a La Comedia de Calisto y Melibea.
La trama transcurre en Francia y gira en torno a Laura, hija del duque d Bretaña y casada con el conde Arnaldo. El Delfín, heredero al trono de Francia, se encapricha de ella y se dispone a cortejarla a cualquier coste. Pero la protagonista se resiste a los envites del príncipe y a las sospechas de su marido quien, en un ataque de celos y por el temor a la pública deshonra, intenta incluso acabar con la vida de su mujer mediante un potente veneno.
Cuatro expertos improvisadores se lanzan a jugar con el Siglo de Oro con el objetivo único de, como decía Lope, deleitar al público. Con ayuda de las sugerencias del respetable, crearán escenas cómicas en las que caballeros, pícaros, reyes o criados atravesarán los temas predominantes de la época: los enredos del amor, el honor, la religión o la fugacidad de la vida.
Este espectáculo me marcó el camino.
Era El Lazarillo o morir. Y ocurrió el milagro.
Como cuando las tinajas están a punto de desbordarse, todo sucedió en el límite. Se creó una dramaturgia con la voz de una guitarra, hablada al compás de bulerías, soleás y fandangos. Un Lazarillo jondo.
Un clásico dicho desde la herida y desde la risa. Un Lazarillo que no se cuenta: se canta, se pisa, se sobrevive.