Queremos que saibas que respectamos a túa privacidade. Se desexas saber como recopilamos, utilizamos e compartimos os teus datos persoais, podes ler a nosa política de cookies aquí para coñecer as nosas prácticas de privacidade.
Os datos poden utilizarse de varias maneiras. Pero o obxectivo principal é obter información sobre o uso da web por parte dos clientes, como o número de visitas e a orixe do tráfico. Neste caso, poderíamos utilizar Google Analytics, Google Tag Manager e Meta Pixel Ads u outros.
Para prestar servizos esenciais, como tramitar solicitudes de produtos e servizos, xestionar pagamentos, ofrecer atención ao cliente, procesar pedidos e transaccións, confirmar información do usuario, manter a túa conta activa na nosa plataforma, facilitar a túa participación en áreas públicas do noso sitio, comunicarnos contigo, detectar e supervisar incidentes de seguridade, protexerte contra accións maliciosas ou ilegais e resolver erros que afecten á funcionalidade prevista.

Nunca creí posible hacer una dramaturgia digerible sobre El Cid.
Cuando te enfrentas a su historia —el Cantar de mío Cid, Sidi, Las mocedades del Cid— lo único que piensas es: esto es imposible. No solo es épico; es inabarcable. ¿Cómo cuento todo esto yo solo?
La clave apareció cuando dejé de buscar cómo contarlo y empecé a buscar quién me lo podía contar.
Y fue en Vivar, donde Rodrigo nació, allí hablé con un familiar lejano de Ruy. De su madre no sabemos nada… pero en esta historia se revela toda la verdad a través de quienes siempre estuvieron allí: los habitantes de Vivar.
Ellos toman la palabra. Yo les presto el cuerpo.
Así, el mito baja del pedestal y camina. La épica se vuelve cercana. Y lo imposible, por fin, se deja contar y se hace posible.